Cuanto quisiéramos volver a verlos para poder abrazarlos, sentir su olor y también disculparnos por algún tipo de regaño; aunque sabemos que no va pasar tenemos la esperanza y la creencia cultural de que ellos siempre estarán con nosotros o que los volveremos a ver en la siguiente vida, eso al menos nos consuela, ¿verdad?.
Aquella esperanza es la que celebramos cada 27 de octubre; despertamos muy animados para planificar el como vamos a armar el altar, elegir las mejores fotos de nuestro peludo, comprar sus croquetas, preparar alguna comida que les gustaba, las flores y velas; nos esforzamos por cada detalle mientras recordamos todo lo que compartimos en el tiempo que nos acompañaron, es inevitable no derramar algunas lágrimas- "lloré mucho"- pues el amor que les tenemos va más allá de la muerte.
Sin mucho conocimiento este 2025 fue mi tercer año en colocar una ofrenda para mis bebés peludos, poco a poco estoy aprendiendo más sobre esta tradición tan digna de admirar, gracias México por recordarte de nuestros amados compañeros, también deseo que siga traspasando fronteras pues el significado de todo lo mencionado en un altar es muy especial para quienes tenemos ese pequeño amor que partió antes que nosotros.
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